VUELTA AL TRASPORTE PÚBLICO

agosto 19, 2020 0 By Blanca

Después de las vacaciones toca ponerse en marcha y no hay mejor forma que escribiendo un post. En esta ocasión os contaré una experiencia que me pasó hace poco a la vuelta de mis vacaciones, yendo en metro y bus. 

Todos somos conscientes de las medidas que se han llevado a cabo para respetar las distancias de seguridad y como comenté en otro pos anterior (poscuarentena), hay ciertas medidas que se han tomado, que no han tenido en cuenta a los supernials

Comenzaré contando mi experiencia aclarando, que estoy a favor de las medidas que se han tomado para protegernos del virus, pero también hay que reconocer y hacer autocrítica, ya que muchas de ellas no están pensadas para ayudarnos a los supernials, sino todo lo contrario. 

Llego de vacaciones y según dejo todo, me dispongo a coger el metro. Como es agosto, en Madrid no hay nadie por la calle y por no haber, no estaba ni la persona que te ayuda a recargar el bono en el metro (o yo no la vi, que es lo mas probable). Voy a entrar en los tornos sin cargar el bono porque las maquinas táctiles que ponen para recargarlos, obviamente no las veo y tenia que irme, cuando de repente una mujer comenzó a chillarme: “ey ey ey que hace”… Y yo le contesté: “pues irme, no veía a nadie y no veo la maquina, algo tenia que hacer”… 

Segundos después de ayudarme a recargar el bono, fui hacia Plaza de Castilla a coger un bus. Al llegar allí, estaba todo con cordones de esos rojos y blancos para controlar el paso de la gente, algo que me molestó bastante, porque no podía correr y llegaba con el tiempo justo. 

Una vez bajo las escaleras mecánicas para llegar a la dársena del autobús, me encuentro con una “gincana”, me habían preparado una serie de cordones rojos y blancos en zigzag que no sabia, donde comenzaba el juego, ni dónde terminaba. Para qué veáis que no exagero, hice una foto al jueguecito que me tenían preparado. 

Para terminar la anécdota, deciros que salté todos los cordones porque no tenía ni idea de cómo llegar a la dársena, sino era de esta forma.

Muchas veces, las personas con nuestra buena voluntad ponemos este tipo de medidas, que pensamos que podemos ayudar. Y sí se puede ayudar, pero solo a algunos, a otros les haces un poco más complicado el llegar a ese mismo sitio. 

Como punto y final, quería dedicarle este ultimo párrafo, a las personas que no son supernials y se encargan de colocar los cordones rojos y blancos u otros similares. Decirles, que a la hora de colocar dichos cordones tengan en consideración a todos los supernials que puedan pasar por allí y se vean en una situación similar a la mía. 

Conclusión, “Porque el sentido común es el menos común de los sentidos”. 

Os animo a comentar alguna experiencia similar a la mía.