POSCUARENTENA

junio 18, 2020 0 By Blanca

En este post, os contaré algunas de mis experiencias al salir de la cuarentena e ir a la calle de nuevo. 

Para comenzar, hablaremos de todas las medidas de seguridad que se han implantado: Las mascarillas; ese gran invento que se pone cubriendo la nariz y la boca, pareciéndose a una mosca pesada de las veces que tienes que tocarte la cara de lo incomoda que es. 

Los guantes; (bueno si se pueden llamar guantes), son unas bolsas de plástico que te cubren las manos, haciéndote imposible coger cualquier cosa, pareciendo que no tienes ninguna coordinación. No busquéis el dedo gordo en los guantes, porque no los hay. 

Los geles hidroalcóholicos; son una mezcla pegajosa de agua y alcohol con un olor difícil de quitar de las manos, después de haber pasado por veinte tiendas distintas y en todas haberte puesto un poco de gel. 

Las mamparas; son una especie de mini paredes transparentes, que te impiden el contacto con el vendedor. No intentéis atravesarla como yo, porque no es posible.

Las flechas en el suelo; están siendo tendencia esta temporada. Parece que la gente no sabe por dónde tiene que ir y por ello, las ponen. Esto sucede, por salir de nuevo después de tres meses y pensar que se nos olvidó, que no debemos chocarnos con la persona que viene de frente. 

Las lineas en los pasillos; estas las hacen por si acaso no nos había quedado claro con las flechitas, que unos deben ir por un lado y los que vienen de frente por otro. 

Después de esta breve explicación de las medidas de seguridad, os contaré mi experiencia al comprar en un supermercado y volver a un centro comercial para ver ropa. 

El supermercado, ese lugar donde tú antes ibas con una ilusión tremenda para comprar todo tipo de “comida basura” y llenabas solo con eso el carrito. Hablo en pasado, porque con las nuevas medidas se te quitan las ganas totalmente de ir. Ahora entre la mascarilla que se te cae constantemente o te asfixias de tanto respirar el mismo aire, los “super guantes modelo bolsa” que no puedes coger nada sin que se te caiga al suelo y por otro lado, se te quedan pegados con la mezcla pegajosa que se hace llamar gel. Por no hablar de las flechitas en el suelo, que te indican el camino ha seguir para no  perderte, como si fuese difícil en un supermercado hacerlo. Si fuese IKEA lo entendería, porque allí puedes quedarte a dormir como te pierdas por un pasillo de tantas secciones que tienen, pero en un supermercado…

En los centros comerciales pasa algo similar. Llego al sitio, según entro ya tienes que ponerte el gel hidroalcóholico en la puerta. Continuo con mí mascarilla medio agarrándomela para que no se caiga, mientras me dirijo a una tienda, cuando quiero entrar un dependiente me dice que tengo que volver a ponerme gel. Consigo entrar y no puedo probarme la ropa, con lo cual voy a otra tienda a ver si en esa puedo. Me vuelven a pedir por décima vez que me lave las manos con gel. Tenía las manos tan pegajosas que podía trepar por la pared como las lagartijas. 

Durante un largo periodo de tiempo buscando alguna tienda donde pudiese probarme algo, me decido y voy a pagar, Llega mi turno y pongo encima del mostrador las prendas, cuando me dice la dependienta: “paseme la ropa”. Me quedo flipando y le digo: “las tienes aquí”, pensé para mi: “¿quién es la que ve mal?”. Hasta que vi a la dependienta doblarse cómo un chicle y me di cuenta, que había una mampara transparente que yo no estaba viendo. En ese instante pensé: “tierra trágame”, he debido de quedar como una idiota al decirle eso.  

Salgo de la tienda con la cara mirando al suelo colorada de la vergüenza, siguiendo las flechitas por si me perdía. Al salir de la tienda, andando por el pasillo del centro comercial, me dice mi hermana: “ tienes que ir por la derecha de la linea” y le digo: “¿qué linea…?”. 

Terminé el día atontada entre el olor del gel, la mascarilla asfixiante y el miedo de chocarme con un cartel o no ver una mampara. 

Parece increíble que por esas simples modificaciones, a un supernial le puedan hacer un poco más complicada la estancia en un lugar con estas medidas de seguridad

Para finalizar quería hacer una reflexión. Para los supernials visuales como yo, estas medidas son un horror, porque no las vemos y podemos tener problemas. He considerado tres opciones de actuación ante este problema; la primera, comernos dichas medidas, como casi me pasa a mí con un cartel donde ponían todas estas normas de seguridad. La segunda, quedar como idiotas cuando lleguemos a un sitio y estén implantadas estas medidas (es decir, en todos lados ahora), por no estar adaptadas para los supernials. Y por ultimo, pasar de ellas al no verlas. 

Conclusión, “La única verdadera seguridad en la vida, viene de saber que cada día te estás perfeccionando a ti mismo de alguna manera, que estás incrementando lo valioso que eres para ti mismo, tus amigos y tu familia” (Tony Robbins).

Espero vuestros comentarios con las experiencias que hayáis vivido, en relación con el tema expuesto en mi post (las medidas de seguridad).