LAS CASUALIDADES NO EXISTEN

enero 20, 2020 0 By Blanca

En este post, os contaré el maravilloso día que tuve el viernes pasado. 

Me despierto a las 6:00 de la mañana para repasar un examen que tenia el mismo día. Me dispongo a ir al metro y como cerraron en Madrid la linea 4 unos meses, me toca ir a la linea 9, (esa linea, de la que todo el mundo habla como si estuviese en el centro de la tierra, de la cantidad de escaleras que hay para subir y bajar).  Llego a Avenida de America para hacer el transbordo en la linea 6 (la circular), voy por los pasillos y como es “nueva ruta“, no se muy bien por donde tengo que ir, hasta que me doy cuenta que estoy saliendo del metro… Consigo llegar a la linea 6, me monto en el tren y después de dos o tres paradas, caigo en que voy en dirección contraria de donde quería ir. 

Llego a Cuatro Caminos, donde cojo un autobús que me deja en mi facultad. Después de 15 minutos, me doy cuenta que el ascensor que estaba esperando no funciona… Cojo el bus y llego a la facultad justita de tiempo para el examen. (Salí de casa con una hora y media de antelación). 

Me siento a hacer el examen, reparte la profesora a todos mis compañeros copias del mismo y veo la hoja que me da y me quedo como… NO PUEDE SER!!! Se había olvidado imprimir, mi copia del examen en grande. En ese momento pensé, “las casualidades no existen”, esto tiene que ser sincronicidad

La sincronicidad, es el término elegido por Carl Gustav Jungpara aludir a “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal”. “Así pues, emplearé el concepto general de sincronicidad en el sentido especial de una coincidencia temporal de dos o más sucesos”.

Termino de hacer el examen y mientras salgo de la facultad, voy mandando un audio de Whats app a una amiga. Cuando veo correr delante de mí a un chico, que iba a coger el bus para ir al metro, el mismo que quería coger yo. 

Me dije a mí misma, “vamos a seguirle corriendo, porque si él va por ahí, seguro que no hay ningún obstáculo”.   

Ingenua de mÍ, voy corriendo y sin darme cuenta… PUM!!!. Me di el golpe del siglo, no vi unos pivotes (amarillos), que había en medio de un patio. Como defensa diré, que estaban camuflados entre una furgoneta y un contenedor de obra.

Fue un “show”, me caí al suelo y vino corriendo un hombre para ayudarme a levantarme del suelo. A todo esto, el bus se fue sin mí, pero no sin antes ver cómo me caía.

El señor que me ayudo a levantarme, me dijo “quieres que llame a alguien”, le dije que no. Por dentro pensé “enserio, algo más…” 

Todo esto, me paso antes de la una de la tarde. Menos mal, que luego el día cambió y fue a mejor.

Por último, deciros que tengo un moretón en la pierna como recuerdo de ese maravilloso momentazo. Os quería contar esta experiencia, porque seguro que a más de uno, le ha pasado algo parecido, sea o no supernial

Conclusión, una experiencia como esta la puede tener cualquiera, no hay que ser pesimistas. Cuando os pasen situaciones similares tomároslo con humor, que el dolor pasa más rápido. 

Os animo a compartir alguna situación similar.