EL TRASPORTE PÚBLICO

marzo 10, 2020 1 By Blanca

Todos alguna vez, si no son todos los días, hemos cogido el trasporte público, ya sea para ir a clase, al trabajo, quedar con los amigos o con la familia.

Seguramente muchos de vosotros, que no sois supernials, no os habréis dado cuenta de las pocas adaptaciones, que tienen los autobuses, los trenes de RENFE o el metro. 

Empezaré con los autobuses, este tipo de trasporte suelo utilizarlo mucho. Para ir a la universidad cojo los buses urbanos, que a simple vista paren estar mucho más adaptados, que los interurbanos. Y os preguntares, ¿y por qué dice esto?, porque también suelo moverme por los alrededores de Madrid con los interurbanos. La mayoría de las veces, me pongo a pensar y digo; ¿cómo una persona que va en silla de ruedas, puede subir a un autobús de estos, si tiene unas escaleras con cinco escalones super empinados? y me diréis, “porque tienen una rampa que la abren cuando hay alguien que la necesita”. Pues he de decir, que ya pueden ser los supernials que van en silla de ruedas “Hulk”, porque sino no sube esa rampa ninguno. 

Ahora viene la siguiente pregunta, ¿de verdad creen que así, nos hacen independientes con este tipo de adaptaciones “chapuceras”?, la respuesta a esta pregunta es obviamente no, ya que si hacen ese tipo de rampas, siempre vas a tener que necesitar a alguien para que te empuje la silla. 

Por otro lado, hablaré de las adaptaciones en estos autobuses, para supernials ciegos o con baja visión como yo. Os contaré una anécdota, el otro día me subí a uno de estos autobuses y cuando se acercaba mi parada, empecé a buscar por todos lados el botón para darle al “stop”. Me volví loca buscándolo, hasta que tuve que preguntar a alguien, dónde estaba. ¿Sabéis dónde?, en el techo. Claro, me pongo a darle otra vez a la cabeza y digo; “la gente que habrá puesto esto aquí, se pensará “como es lógico”, que una persona ciega se pondrá a toquetear el techo, como sí estuviese limpiándolo, en busca del botón”.  

Respecto a este mismo tema, me fije en que hay asientos “supuestamente” adaptados para que un supernial invidente, vaya con su perro guía, pero os diré que en esos asientos un perro a tu lado no entra.  

Los trenes de RENFE los uso poco, pero lo que mas me llamó la atención son las escaleras al entrar al vagón y cuando ya estas dentro igual, escaleras a ambos lados para subir a los asientos o bajar. Por otra parte, pasan dos o tres trenes por la misma vía. A mí ya me ha pasado, de confiarme y subirme sin preguntar e irme a la otra punta de donde quería ir.

El metro, parece el medio de trasporte público, más adaptado en comparación con los dos anteriores. Aunque le queda alguna cosilla que mejorar. Por ejemplo, no hay ascensores en todas las paradas, para las personas en silla de ruedas o muchas veces los carteles están situados en sitios donde una persona que no ve bien, no los va a ver nunca. 

Muchos de estos problemas, considero que tienen una solución rápida y no conllevan un coste desorbitado para las empresas encargadas. 

Como punto y final, deciros a aquellos que no sois supernials, que sí veis a una persona haciendo “cosas raras”, es porque necesita ayuda para encontrar o hacer algo. 

Conclusión, “Nos deleitamos con la belleza de la mariposa, pero raramente admitimos los cambios por los que ha pasado para conseguir esa belleza” -Maya Angelou.

Os animo, a poner alguna adaptación dentro del trasporte público, que hace falta.